Tierras Desoladas
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Entre Acto.

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El semielfo se sentó en la taberna de tral, mirado cada pasaje y rinco la ciudad, esta vez diferente de muchas otras, no se notaba su indiferencia y burla habitual si no que iba cargado de una fina hostilidad, reviso lugares para pertrechos, equipamientos y tal vez algún lugar, sabia donde debía ir pero no quería, no podía, No aun.

La fina etiqueta de la Caza con trampas, dictaba paciencia, el nunca había usado trampas en su vida pero estas se le hacían perfectas cada más que lo pensaba, no tenía que ceder a las prisas por llegar a la presa, como una trampa había que ser impávido:

Un simple mecanismo que al pisar cerrara sus fauces y sintiera la deliciosa sangre de su odiado objetivo. Tomaría tiempo, sin duda, quizás ni con un ejército, ni mañana ni en el próximo tiempo.

Tenía que prepararse conseguir aliados, que le sirvieran de dientes, Actualizarse de su objetivo, que le sirviera de terreno para colocar el escenario, Hacerse más fuerte todavía si cabe, para que nadie le robe el placer de arrancarle el corazón y ver como la vida se le escapa de los ojos, no importa los cabos sueltos siempre que la presa no escape, siempre que lo tenga delante de mi.

Quizás la única fortuna es que se me daba por muerto o al menos ya habría olvidado aquellos momentos que para el eran grabados en el fuego, seria un semielfo del monto para el.

Pero al final seria mio, no importaba el precio, nunca es lo suficientemente alto por la venganza, ni la ciudad ardiendo ni las posibles vidas que se pierdan en ese momento ni mi destino, si uno no puede olvidar esas cadenas siempre lo ataran, quiero ser libre, quiero la paz de tus ojos al morir.

Lo único que importa ahora es ver como tu vida se convierte en cenizas, Jack

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