Tierras Desoladas
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Entre soles y lunas I.

*En las frías noches en los bosques del tejón, junto a una fogata un enorme semielfo se disponía a escribir aquello que le había acontecido durante semanas, no era una costumbre, tan poco una práctica, sino un capricho para recordarse a sí mismo y si cambiaria más adelante*.

-Istek I-

Le he seguido la pista a Istek, una ciudad que ha crecido pero sigue siendo un pueblucho en el culo del mundo. La vida de mercenario siempre viene con más gastos que ganancias pero saber vivir en el bosque siempre ha remediado los gastos, Aun así y como suele pasarme la ganancia se esfuma más rápido que alcohol enano. Entre rameras, juegos y bar me he despilfarrado todo el pago y en triste caso tenido un préstamo por cierta suma a un usurero local, lo que me ha llevado a buscar trabajo en una taberna cercana para resolver algún asunto muy discrecional….

¡Malditos dados!, mi primer encuentro con garret fue el típico intercambio de saludos entre escoria, aunque he de reconocer que el bastardo me cae bien. Hablamos un rato de la situación laboral que pasaba el mercado de macarras y Gamberros del que somos parte hasta que llego una belleza de pelo purpura ha saber con que se lo ha pintado. Cuando 2 son muchos 3 son multitud y contrario a lo que dice el dicho eso era mejor en este caso: Nos dispusimos a llevar un cargamento a un convento cercano y ya que estábamos, a limpiarlo de ratas.

-Ratas I-

Las que las pario! Esas ratas eran agiles y sabían donde morder demonios, entre los tres logramos ir avanzando acabando con cuanta rata apareciera en frente hasta que llegamos al final y ahí estaba ella: La más grande y gorda rata, tan grande como un Kan y con colmillos muy filosos que nos dieron terribles problemas y enfermaron a Priscila (la belleza pelipurpura) así que nos largamos de allí con el cráneo y la recompensa.
Dinero fácil, tan fácil como buscar la alianza de un idiota en la arena.

-Priscila I-

Y tal vez único: Después de separarnos de Gart (Garret) seguí paseando con la chica pelipurpura, pronto me di cuenta que parecía disfrutar de ella y con una charla mas amena y un poco de ligue la historia de su vida: una esclava que aguantaba bastante tormento, si que conmovedor, je, eso la a hecho dura como la piedra y gusta del flagelo tanto propio como ajeno.

-¿Amelie? Y Charllote I-

En el paso de los días encontré otra chica mas (mas tarde sabría que tiene novio, pero bueno, eso nunca me ha detenido) A la que echarle los Trastos, Total que en ese momento no, oh estaba tan tomado que no recuerdo, en fin, total que la lleve al bosque a explorar y terminar algunos trabajos que tenía pendiente, debo decir que cuando tienes a alguien para cubrirte la espalda las cosas se hacen mucho más fáciles, hasta que acabado con unos trasgos salió de repente una araña, en ese lapsus recordé a cierto idiota que había entrado en una cueva y había salido huyendo de arañas, allí todo se puso negro, muyyyyyyy negro.

Desperté mirando al cielo y seguramente por la gran abolladura que tenía en el protector del brazo esa cosa me arrojo bastante lejos, al caminar de vuelta descubrí a la chica junto a otra, aunque esta estaba bastante pertrechada con su armadura completa, casi para cazar ogros, je, Debo decir que le debo una a la tal Charlotte por haberme tratado aquella vez.

-Hermanos I-

De camino a la entrada buscando matar algo de aburrimiento me encontré a un tipo de salvaje, le reconocí en parte por las prendas que lo delataban de nórdicos, je, no esperaba ver paisanos por aquí tan lejos del saqueo y el frio en general pero a todos tendremos alguna razón para estar aquí, tarde me di cuenta de que tenía unos cuantos tornillos sueltos, bramaba por un hermano y no pude resistirme a darle algunos comentarios cinicos amables de mi parte, y puag me ha manchado la coraza de pura baba, estaba más loco que una cabra y daba con furia a arboles y demás cosas del camino me quede de espaldas al muro de la ciudad mirando el entretenimiento barato que aquello representaba, seh, no tengo gustos tan alto y la situación requería soluciones extremas.

Total que llego su hermano, el literalmente, único cerebro de los dos y se lo llevo, cruzamos algunas palabras pero ya ni recuerdo que me dijo, no le di importancia antes y no lo hare ahora. Al parecer eran tres, pero el tal Kracius no aparecía por ningún lado.

-(Brisacálida) Belle I-

Estaba yo en el bar tomando mi jarra de alcohol religiosamente habitual en un día de lluvia dilluviana hasta que entro una belleza de buen vestir, de rostro exquisito, de buen cuerpo y hermosos labios (azules) y con un cedoso cabello plateado, lo reconosco quede bastante embobado y si no fuera por la jarra seguro se me ve babeando, sonrio hacia mi y se me acerco para sentarte.

Poco sabría yo, en ese momento, en los desmanes y atolladeros que me acabaría metiendo por su familia. Pero Esa es historia para otro rato.

¿Dónde estará?

*Terminando de escribir, últimos trazos para no olvidar, para no ser presa de la locura que ya le gobernaba, dejo el diario y tapo el tintero, seguro se habría dejado muchas cosas, pero la esencia prevalecía, aquello solo era el tránsito para una meta, con un costo, sin duda, en sangre, pero de ningún modo algún precio era demasiado alto*

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