Tierras Desoladas
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Foros del Servidor

Post has published by QM Atenea
  • Dungeon Master
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    • Mensajes12
    Miembro desde: 24/02/2021

    • Nombre: Visenna Nasrellah.
    • Cuenta: StrawberryQueen.
    • Raza: Semielfo.
    • Procedencia: Aldea cercana a Istek.
    • Clase: Mago.
    • Fecha de creación: 29-11-2020.
    • Alineamiento: Legal maligno, tendencia neutral.
    • Deidad: Ilmeh y Hala.

     

     

     

                           Fuerza: 10.                    Inteligencia: 18.               

       Destreza: 12.                  Sabiduría: 10.

    Constitución: 14.          Carisma: 16.

           El susurro de su vestido y el aroma de sus cabellos preceden su llegada. Se desliza con lentitud y elegancia por la fiesta sin evadir las miradas que escojan o no puedan evitar fijarse en ella. Su figura posee una estatura normal, pero es embellecida por unas curvas femeninas y delicadas a la altura de sus caderas. Su pecho, ni demasiado grande, ni demasiado pequeño, se halla resaltado por el corpiño de un vestido largo y de color negro que llega hasta el suelo arrastrando ligeramente por detrás, pero dejando visibles las puntas de unos zapatos que se abrochan en sus finos tobillos. La tela, fina y exquisita, está resaltada por pedrería de obsidiana y diamantes negros bordados a mano con esmero y estrategia. Refleja las luces de su alrededor de tal manera, que a uno le da la impresión de estar observando un hermoso océano de estrellas en el cielo nocturno. La misma pedrería cae por sus hombros en un juego de mangas enjoyadas que perfilan su silueta con galantería y buen gusto. Y aunque el escote es notorio en su espalda, bajando por la hermosa caída de su columna, está recubierto por un encaje negro que sirve como cortina para los deseos que pudiera despertar. La elección de joyas es austera, pues solamente lleva un juego de pulseras hechas con la misma pedrería en su muñeca izquierda y una pequeña gargantilla hecha con una caléndula negra de la que pende una obsidiana con una estrella de diamantes y runas arcanas que danzan a su alrededor para aquellos que pueden percibir la sutil caricia del Velo.

    El cabello está suelto y cae en rizos azabaches a su espalda manteniendo su rostro despejado y enmarcado por esa cascada oscura. Sus rasgos mestizos recuerdan a las gentes del desierto en su nariz aguileña o sus apetecibles labios carnosos, que sonríen ladinos y astutos con la silente promesa de un beso que nunca llega. El kohl, maquillaje propio de su estirpe, perfila sus párpados ahumándolos en negro y resaltando aún más la fuerza y el poder de unos ojos grandes y violetas como fuego lívido. Un finísimo antifaz de encaje se sostiene sobre el puente de su nariz y cubre una ínfima parte de su rostro dotándola de mayor elegancia y misticismo. En conjunto, la Dama de las Estrellas se ve elegante, pero sencilla. Atrevida, pero cautelosa. Y, sobre todo, sensual. Habiendo sabido escoger cada pincelada de su atuendo de gala para atraer miradas y deseos desde la insinuación, pero muy lejos de la vulgaridad de mostrar carne sin más.

    [Descripción basada en la fiesta de máscaras de Istek]

           El pasado de Visenna no tuvo nunca nada de especial. Es tan normal como el de cualquier persona desfavorecida que vive en un mundo donde los tratos, los contactos y el poder son importantes para el desarrollo personal. Por supuesto es trágica, ¿qué historia así no lo es? Lo raro hubiera sido que hubiese crecido feliz, rodeada de familiares y en un entorno amoroso. Y es que la chica no sólo nació con una terrible malformación en su cuerpo, sino que posee una pequeña parte de sangre élfica, lo que le valió para ser condenada a vivir el rechazo de ambas razas por igual, tanto elfos como humanos. Nació y creció durante los últimos años de inestabilidad y vio el éxodo de muchos de sus vecinos elfos hacia tierras a las que ella tenía prohibido ir dada su condición y al no haberse ganado aún la confianza de ninguno de ellos. Y aún de haberlo hecho, tampoco habría podido: su madre, la única persona que podía hacerse cargo de ella, era humana, y por tanto habría sido vetada de la mítica ciudad. En cuanto a su padre, por otro lado, nunca lo conoció. Sólo supo de él que era semielfo y que sedujo a su madre cuando ésta aún era muy joven en las exóticas tierras del desierto. Cuando la familia materna dio cuenta de que fue deshonrada, la exiliaron retirándole todo apoyo posible. Poco después descubrió que estaba embaraza y fue a la busca de su amado, al que nunca encontró. Si supo o no qué pasó con él, Visenna siempre lo ignoró, dado que su madre nunca quiso hablar al respecto.

    Con el tiempo, su madre decidió casarse con un comerciante de Istek, asentándose la familia en una aldea muy humilde cercana a la ciudad. El padrastro de Visenna, sin embargo, creció en un entorno racista y no estaba nada de acuerdo con la disolución de las aljamas élficas ni con la supuesta igualdad del pueblo gentil. Así que no cuesta mucho imaginar que la infancia de Visenna no fue precisamente fácil. Sus malformaciones empeoraron a causa del maltrato y desde muy pequeña se le dejó claro que su opinión no valía para nada y que cualquiera de sus hermanos, humanos de pura raza, tendría prioridad. Fue niñera y criada de aquellos que compartían su sangre y que crecían a una velocidad mayor a la suya propia. Los años pasaron haciendo mella en su madre y padrastro. Ahora viejos y con achaques, mientras que ella seguía siendo joven y con muchas décadas por delante, apenas podían mantenerse a sí mismos. Los últimos años de inestabilidad habían hecho que sus negocios fracasasen estrepitosamente. Así que cuando un misterioso desconocido llamado Adelberg llegó a su casa, ninguno de los dos opusieron resistencia a que aquel hombre comprase a Visenna como si fuese un objeto más a la venta en el tenderete. Ni siquiera preguntaron sobre sus intenciones o se preocuparon porque éstas no fuesen honestas.

    Adelberg, sin embargo, era estricto y no se lo iba a poner fácil. Ambos se desplazaron a Istek con la intención de viajar más tarde a Puerta de Tral. Pero durante la primera semana, Visenna atentó contra su propia vida al creer que su destino sería peor que la vida ya de por sí miserable que tenía con su familia, y dolida por el recuerdo de cómo había sido vendida y dejada de lado. Uno de los aprendices de Adalberg la encontró y avisó a su maestro a tiempo de salvarla. Así fue como Visenna descubrió que se trataba de un mago que tiempo atrás había trabajado para la Academia de Puerta de Tral. Visenna por entonces no podía recordarlo, pero Adelberg le contó que, cuando ella tan solo era una cría, se quedó mirando muy fijamente uno de sus amuletos. Cuando Adelberg le preguntó qué ocurría o si tenía monos en la cara, Visenna tan solo alzó la mirada y dijo, con mucha calma y seguridad, «me gusta cómo bailan tus estrellas». Adelberg le explicó que sólo una persona con una gran capacidad para sentir la Urdimbre podría haberse dado cuenta de ese detalle, y que por eso había regresado en su busca años más tarde, cuando ella ya había madurado y podía desarrollar su potencial o ser consumida por el mismo. Durante los meses siguientes, Adelberg la instruyó en los principios más básicos y esenciales de la magia. También le enseñó a ejecutarla. Primero con trucos absurdos y después con un par de hechizos que él llamaba «de primera esfera». Visenna era muy torpe y su inseguridad hacía que aprendiese muy lento y que se equivocase muy mucho. Adelberg era un maestro paciente, pero en ocasiones tensaba la cuerda más de lo habitual para ponerla entre la espada y la pared y que la chica reaccionase rápido o usase mejor su inteligencia para resolver los problemas en lugar de dejarse agobiar por ellos. Hubo muhos enfados, muchas frustraciones y muchas discusiones. Visenna no entendía el por qué de tanta crueldad. Hasta que un día Adelberg se lo explicó: «la magia no es un juguete. Es caos, arte y ciencia. Puede servir para mejorar la vida de los demás al mismo tiempo que destruye la tuya. Uno nunca domina la magia. La magia es una fuerza salvaje, indómita y viva. Y quienes alardean para que otros observen su poder o creen que esto es algo simple y sencillo de aprender, son con frecuencia los primeros en morir. Porque cualquier fuerza que siente la amenaza de ser sometida y maltratada, como toda vida en este mundo, se rebela y ataca, consume y destruye a su agresor. No hay que dominar la magia. Tampoco dejarse dominar por ella; hay que aprender el equilibrio y saber danzar como iguales».

    Visenna grabó a fondo esas palabras con fuego en su mente. Ahora sabía que aunque tenía talento suficiente para ser cuan poderosa quisiera, debía tener mucho cuidado y aprender a guardar equilibrio y control para no consumirse a sí misma.

    • Ingresar en la Academia de Magia.
    • Demostrar su valía como mago en base a escalar en su aprendizaje y seguir ganando esferas.
    • Ganarse el respeto y el derecho a ser considerada una igual por sus habilidades.
    Pasar la prueba de fuego para convertirse en una Metamago (CDP).
    • Graduarse en la Academia de Magia con honores.
    • Convertirse en profesora y/o Vigilante de la Universidad.
    • Sanar su cuerpo con un ritual que permita corregir sus deformidades.
    • Convertirse en la Consejera Arcana de algún noble de la región. Cuanto más poderoso, mejor.
    • Adquirir un título nobiliario que le permita entrar en el Consejo del ducado.
    • Ganarse el favor de Lerion para que le permitan acceder a la ciudad y a sus conocimientos.
    • Aprender los entresijos de la antigua magia élfica.
    • Explorar, recolectar y estudiar artefactos, reliquias, tomos y archivos de los Ethurios.
    • Agasajar el suficiente poder político y arcano como para ser considerada la mejor Archimago del ducado por delante del propio rector de la Academia de Magia.
    • Convertirse en la nueva Rectora de la Universidad Mágica de Ethuria.
    • Formar parte del tribunal que decide sobre las cuestiones relacionadas con el uso o mal uso de la magia.

    Niveles 1-7

    Niveles 8-11

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