Tierras Desoladas
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Foros del Servidor

Post has published by QM Atenea
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    Miembro desde: 24/02/2021

              La Transmutación, o el arte de la manipulación extrema, es una de las ocho escuelas en las que podemos catalogar todas y cada una de las formas en que puede ser manipulado el Velo para la ejecución de hechizos o salmos de aquellos capaces de percibir la energía mágica impresa en el mundo. También es, sin lugar a dudas, una de las más invasivas, si no es la que más. Y es que a diferencia de sus hermanas, Transmutación no se dedica a crear vida de la nada, hacer auténticos espectáculos de luces artificiales o engañar la mente con una visión totalmente ficticia a capricho de su ejecutor. Transmutación va mucho más allá; se cuela en la esencia de cada cosa viva o inerte y la reforma a su gusto. De esta manera manipula la materia ya existente y susceptible a cambios tanto físicos como químicos hasta el punto de hacer auténticas maravillas como cambiar el físico de una criatura, violentar las condiciones del entorno que nos rodea o incluso hacer mella en uno mismo.

             Es muy importante recalcar lo ya mencionado: Transmutación no crea algo de la nada, sino que juega con lo que ya existe. Este hecho es lo que la diferencia de escuelas cuyo resultado puede ser tan parecido, que pueden llegar a confundirse entre sí. Como es el ejemplo de Ilusión, la encargada de engañar los sentidos y la percepción propia o ajena. Pero mientras que lo que obtenemos de Ilusión es irreal, con Transmutación obtenemos un resultado tangible y por tanto mucho más consistente y difícil de deshacer. En este último punto radica la complejidad de esta escuela. Aunque no tan famosa como sus hermanas, Transmutación es ardua y requiere de mucha precisión, disciplina y concentración. Manipular la esencia física de un objeto inerte puede ser sencillo o carente de riesgo. Pero cuando nos enfocamos en cambiar la esencia física de un ser vivo, nos metemos ya en terreno pantanoso cuyos resultados, de ser negativos, pueden conllevar a accidentes verdaderamente desagradables o incluso la propia muerte. Es una materia complicada para la que hay que guardar mucho respeto y evitar hacer experimentos o improvisaciones si uno no sabe lo que se hace.

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             Pero cuando uno piensa en Transmutación lo primero que nos viene a todos a la cabeza de manera inmediata es una polimorfia. Es decir, la capacidad de un cuerpo físico para transformar su apariencia en otra parecida o completamente diferente. Sin embargo, y es aquí donde radica también la peligrosidad de nuestra querida Transmutación, esta escuela es capaz de hacer mucho más que cambiar un cabello grasiento en otro brillante y rojizo como el fuego. También abarca un amplio abanico de maldiciones que harían temblar al hombre más fiero y valiente. Desde ojos que son capaces de convertir a un intruso en piedra, hasta la bruja que por venganza convierte a toda una tropa de mercenarios en cerdos incapaces de salir del lodazal o pensar por sí mismos. Los cuentos populares que nos contaban de pequeños guardan muchas similitudes y ejemplos concernientes a esta escuela de magia y, lejos de ser mera fantasía nacida de la imaginación, nos ayudan a comprender hasta qué punto un mago transmutador puede ser temido y acabar protagonizando fábulas tan pegadizas para advertir al mundo de su peligrosidad.

             Por otro lado, y a pesar de su complejidad, Transmutación es una de las escuelas más susceptibles a trabajar con lo químico y no sólo con lo físico. Grandes alquimistas han nacido con una habilidad innata para los alambiques y han sido capaces de embotellar auténticas obras de arte en sus frascos con pociones capaces de realizar las mismas proezas que el hechizo ejecutado por un arcano en carne y hueso y de cuerpo presente. No obstante, y por muy fascinante que sea, es desaconsejable para cualquiera confiar más en la magia embotellada que en la natural. Como todo en esta vida, cualquier compuesto tiene fecha de caducidad y puede reaccionar de manera diferente según la persona que lo ingiera, produciendo efectos adversos o alergias complicados de tratar si no es con un especialista en la materia presente para discernir qué ha ocurrido, dónde ha estado el error y qué se puede hacer para solventarlo. No sería la primera vez que un viajero temerario ha preferido confiar en la fortuna de Hala más que en el conocimiento de Ilmeh, bebido una poción de polimorfia y acabado convertido en una gallina incapaz de hacer otra cosa que cacarear, y por supuesto, sin saber cómo romper el sortilegio al no poseer siquiera el raciocinio de un ser humano y menos aún la experiencia de un mago. Para todo este desaguisado el remedio será siempre el mismo: la cautela.

              Y aquí es cuando llega la pregunta que la gran mayoría suele hacerse al enfrentarse a esta escuela tanto como aliado como de enemigo: ¿el cambio será permanente? ¿Estaré toda mi vida transformado en aquello que otro haya escogido para mí? La respuesta es sencilla: depende del poder del arcano. Y es que la mayor parte de las transmutaciones son temporales y a lo sumo tardarán días, semanas o meses en desaparecer, dependiendo de si el hechizo puede ser desecho por otro, tiene tiempo límite o posee patrones de conducta que pueden ser resueltos por la persona que carga con la maldición en cuestión. Aún así uno no debe confiarse: por mucho que tarde o temprano se vaya a regresar a la forma natural, el efecto que tiene la magia sobre un cuerpo y su mente de manera prolongada pueden conllevar a secuelas psicológicas difíciles de tratar. Solo en unos pocos casos muy complicados un hechizo de Transmutación puede ser instaurado de manera definitiva. Bien sea con algún tipo de ritual de permanencia que desconozco o bien a través de objetos que pudieran estar creados y encantados con dicha finalidad. Lo primero, aunque complicado de hacer, es lo más fiable, dado que de guardar el sortilegio en un objeto, éste se deshará igualmente al ser destruido o disipado.

             ¿Podría un ritual de Transmutación, por otra parte, cambiar de manera permanente el físico de una persona que, por los motivos que sea, ha nacido con algún tipo de malformación? La respuesta podría ser que sí. Aunque de hacerlo, será parecido a una cirugía invasiva, peligrosa y complicada. Porque no estamos hablando de cambiar temporalmente el físico de un desdichado. De esta manera, un hechizo de visión verdadera podría penetrar en el sortilegio y ver su apariencia real, que seguiría siendo, desafortunadamente, malforme. No; estamos hablando de sanar una circunstancia genética manipulando todos los factores que han llevado a esa persona a sufrir tal destino. La única forma que se me ocurre para ello es que el ritual haga que la magia del arcano ejecutor penetre hasta los huesos del paciente y los recoloque a la fuerza en su sitio mientras un galeno o usuario de la magia divina se encarga de sanar al mismo tiempo las heridas que este proceso pueda acarrear, que no serán pocas. Y esto exigiría una participación conjunta y orquestada de varios especialistas en diferentes campos que no podrían fracasar ni una sola vez en su cometido en pos de evitar que el paciente salga del laboratorio peor de lo que entró. Como ser, es posible. Pero no algo que se viese todos los días ni se hiciera a menudo dados los riesgos que acarrea para todos los involucrados.

    Tesis escrita por Visenna Nasrellah.

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