Tierras Desoladas
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Foros del Servidor

Post has published by QM Atenea
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    Miembro desde: 24/02/2021

    El arte de lo invisible ha obsesionado siempre a todo humanoide capaz de razonar y soñar con posibilidades que sus cuerpos mortales no son capaces de conseguir por sí solos. Desde el principio de los tiempos, la capacidad de desaparecer ante los ojos de un enemigo o pasear sin ser visto por zonas en las que a uno no le apetece encontrarse con alguien o conversar, han estado ahí, mellando en la imaginación tanto de niños como de adultos. Hoy en día sabemos por diferentes estudios que, en efecto, somos capaces de conseguirlo gracias al generoso don que Ilmeh entregó a los mortales de a pie: la magia. ¿Pero hasta dónde es posible realizarlo y dónde se extiende dicho favor?

    Una pestaña y un poco de goma arábiga son los componentes materiales por excelencia para conseguir efectuar las tres versiones de uno de los hechizos más demandados de la historia de lo arcano en las Tierras Desoladas. Ambos son fáciles de conseguir, por lo que salvar este requisito es sumamente fácil hasta para el mago más humilde. Los gestos también son bastante sencillos en comparación a otros conjuros más elaborados, por lo que invisibilidad se convierte en un aliado excepcional para aquellos arcanos que han decidido tomar una senda más belicosa o caballeresca y han optado por aprender a conjurar con armadura o en combate. Sin duda, Invisibilidad es el amigo que todos nosotros querríamos tener, ¿verdad? Entonces, ¿dónde radica su complejidad?

    Tenemos la respuesta en el arma más peligrosa de este mundo cuando se sabe esgrimir, y no solo en lo que a magia se refiere: la palabra. Una sola sílaba mal pronunciada puede convertir este hechizo tan demandado en una auténtica pesadilla para quien lo use o quien lo padezca, en caso de que el propio conjurador no sea el destinatario final. Es también el desencadenante verbal el que se encarga de especificar a la matriz o el Velo cuál de las tres versiones se desea ejecutar: inuisibilitasmelius inuisibilitas o sphaera inuisibilitas. Es importante no olvidar este detalle, dado que, por poderoso que sea el Velo, no podemos olvidar que sigue siendo un ser vivo, a su manera, y que precisa que le especifiquemos qué objetivo deseamos conseguir para que nos pueda ayudar de la manera que necesitamos.

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              Desde que el mago o hechicero en cuestión comienza a canalizar el Velo en su interior, el proceso ha dado comienzo. El resultado más común en los inexpertos y primerizos es, irónicamente, encontrar que sus cinco sentidos se ven embotados por el exceso de energía mágica. Y es que no estamos pidiéndole al Velo una ilusión común y corriente, de esas que se acostumbran a ver en las ferias con conejos sacados de las chisteras; estamos pidiéndole que haga desaparecer la materia presente en el plano, tanto la viva, como la muerta, y todo ello sin causar un fallo orgánico a nuestros cuerpos por la presencia invasiva de magia o por cualquier tipo de daño cutáneo que surja como resultado de un error inocente o una respuesta autoinmune. Por no decir que sólo queremos que la materia desaparezca en lo que a visibilidad se refiere, pero necesita ser capaz de seguir tocando, moviéndose y, en definitiva, interactuando con el mundo que le rodea. El mundo a su alrededor sigue intacto; es el individuo lo que ha cambiado. Los patrones de conducta en ese sentido son idénticos, cambiando solo el resultado. Mientras que una invisibilidad común es el mejor aliado para viajar sin ser visto, una invisibilidad mayor, en cambio, es la mejor baza para un combate en el que la vida de uno mismo pueda estar en riesgo. Mientras que la invisibilidad común se deshará en cuanto el Velo detecte que el individuo que la posee está atacando a alguien a quien considera hostil —tomando siempre de referencia el punto emocional de un mago o hechicero, que repercute en todo momento en su capacidad de canalización—, la invisibilidad mejorada, por su parte, se deshará solo parcialmente en caso de ataque, dado que el individuo que la porta permanecerá parcialmente oculto a los ojos del enemigo, y por tanto podrá escudarse en ese engaño para hacer que su rival erre sus ataques una y otra vez hasta que uno de los dos salga airoso del combate. La tercera variante, la esfera de invisibilidad, se asemeja más a la invisibilidad común, con la notable diferencia de que puede cubrir con su ilusión a más de un objetivo en un mismo grupo. El patrón de conducta de esta última variante es mucho más caprichoso y molesto; hay que vigilar con mucho cuidado que ninguno de los integrantes de la esfera se aleje más de quince pies del compañero más cercano o, de lo contrario, el hechizo se disolverá para él, pero no para el resto. En caso de que solamente hubiese dos individuos, el hechizo se rompería para ambos si la distancia requerida es salvada por cualquiera de los dos. No obstante, aunque el hechizo se catalogue como esfera, acarrea otro inconveniente: no es que el Velo les aisle con una ilusión, sino que introduce la ilusión en todos los participantes, por lo que ninguno puede ver al resto si no posee la capacidad innata de percibir lo invisible o ejecuta un hechizo que le ayude a hacerlo por su propia mano.

    A nivel práctico, los tres hechizos de invisibilidad funcionan de la misma manera. No solo harán desaparecer a cualquier individuo que lo ejecute; también hacen desaparecer objetos inertes. Cualquier cosa que sea tocada por el mago o hechicero, desaparecerá mientras siga estando en su posesión siguiendo uno de los siguientes tres patrones: que lo sostenga en su mano, que lo guarde bajo su capa o que lo meta en cualquier bolsa o mochila que lleve a cuestas. El Velo requiere una de estas tres especificaciones muy concretas para que funcione. Llevar, por tanto, una cadena, grilletes o cuerda atados a los tobillos, muñecas o cintura no volverá ese material invisible, sino que se verá arrastrándose de la nada siguiendo la estela de su conjurador. Por otro lado, percibir las huellas que uno va dejando, el sonido o incluso la propia respiración también son posibles al ser elementos externos a quien posee la ilusión sobre sí mismo. De esta manera, alguien invisible podría huir de un asaltante, mas también podría ser descubierto por éste si pisa un charco de fango en un día lluvioso o aparta unos matorrales a simple vista de cualquiera para esconderse en la espesura. El objeto a desaparecer, por otro lado, debe ser capaz de ser cargado por el ilusionista; tocar a alguien estando invisible no hará desaparecer también a esta persona, dado que el Velo lo detectará como materia viva aparte que no corresponde con las posesiones del conjurador.

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              Lo más interesante de esto es, además, la simbiosis con la que el Velo trabaja para que seamos capaces de atisbar a una persona bajo una de estas tres modalidades de invisibilidad. Y es que un conjuro tan sencillo como Ver lo Invisible permitirá traspasar la barrera ilusoria y comenzar a formar ante los ojos de uno las formas traslúcidas de aquellos que han pretendido engañarnos y quedaron en el intento. Si bien es cierto que dicho sortilegio pertenece a la escuela de Adivinación, merece con creces ser estudiado a la par de aquellos a los que hace frente. Una pizca de talco y un poco de polvo de plata para espolvorear son suficientes para realizar el sortilegio. Al instante, si se lo ha acompañado de los gestos y palabras correctos, los ojos del conjurador o su receptor sentirán un breve escozor —como cualquier cosa en esta vida que acaricie nuestras retinas— y tendrán inscritas unas runas temporales que permitirán atisbar lo invisible y lo etéreo con la facilidad de quien se topa con alguien visible, aunque siempre, como mencioné más arriba, con un aura traslúcida que permita diferenciarlo de aquello que no ha sido afectado por la ilusión. Cabe recalcar, aunque resulte evidente, que Ver lo Invisible solo funciona con aquello que, valga la redundancia, haya sido hecho invisible. En ningún momento cabrá esperar para nadie sensato que deshaga cualquier tipo de ilusión, ya que para tales menesteres hay otras herramientas distintas de las que hacer uso con tal fin. Tampoco revela el método empleado para hacerse invisible, que podría ser el propio conjuro, un objeto encantado o, para los más versados en el complejo arte de la alquimia, una poción. Además, para gusto de muchos, aunque disponibilidad de muy, muy pocos en este mundo, este hechizo tan útil para según qué situaciones puede vivir de manera permanente con nosotros mediante un ritual de Permanencia. Algo que esta humilde usuaria de lo arcano no recomienda en absoluto para aquellos que quieran ahorrar en salud mental, dineros en los bolsillos y tiempo de una vida que no siempre es larga. Para los que sí estén dispuestos a llevar a cabo tamaña proeza solo puedo recomendar la misma medicina de siempre: paciencia y cautela.

    Tesis escrita por Visenna Nasrellah.

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