Tierras Desoladas
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Jack VIII.

Llamas

Así se podía resumir el débete, una Arcana y una Sacra crepitaban para ver cual se imponía, siendo la primera mas apoyada que la ultima.

Mire desde la neutralidad el asunto pues si bien iba de asociado por mis intereses, mucha gente que me importa estaba del otro lado del charco… Preferí por ellos decantarme por un silencioso apoyo.

Con eso he hecho lo de siempre, observar, mirando con envidia a hombres de fe y razón por igual buscando imponer sus palabras en aquel lugar para una cuestión tan importante como el nuevo duque de Tral.

Pero no eran los únicos que debatían entre un lado y el otro, El caballero mercenario bien tenía su propio dilema.

Apoyar a un lado a otro, cada uno ofreció palabras sobre la cuestión que más le importaba, pero solo palabras.

Opciones dulces, con sus beneficios y sus desventajas el camino era sinuoso y no sabía a dónde llegaría.

Ese día mire a muchas personas pero en especial el, interesado y expectante de donde llegaría al final.

Así como la reunión término en la propuesta de unas elecciones y el duque aun no se decidía el mercenario tenía mucho que pensar.

De camino a la posada hable con él, le pregunte, esto le tenía irritado y le puse las cartas sobre la mesa, ambas partes prometían, promesas que bien podrían ser vacías, bien podían salir mal o bien nunca serian lo ideal que él buscaba.

Le recomendé que se decantara por los que ya estaban, pues le apoyarían de uno u otro modo y ore y brinde con mi jarra al solitario por aquel amigo que me había tendido un camino, por que encontrara el suyo a la meta que quería.

Aunque quizás sea una jugada egoísta de mi mente para sacarme de mi desasosiego momentáneamente, hoy me permitiré, aunque no tenga muy claro el mío, brindar que otros puedan finalizar el suyo, su camino.

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